lunes, 11 de marzo de 2013

El Gran Sócrates, quien nos enseño a pensar.

Busto de Sócrates en el museo Capitolino


   Para muchos cubanos este subtitulo es algo conocido, pues para todos nosotros es sabido que el presbítero Feliz  Varela, fue desde una óptica cubanista y analizado en el contexto histórico del siglo XVIII realmente, quien nos enseño en pensar.

   Pero en este corto pero sentido texto vamos a hacer una referencia a un  trascendental pensador, a un verdadero precursor. Un hombre que va más allá de los conceptos de filósofo, redentor, guía o Maestro. En realidad dada su antigüedad y  trascendencia, lo que aportó a sentar las bases de lo que es el pensamiento humano y a la filosofía es lo que le hace grande. Un hombre que no tiene parangón  en su sentido humanista, maestro de generaciones, mentor y consejero, es sencilla y llanamente trascendente.

   Vamos a retrotraernos varios siglos atrás, cuando en la filosofía clásica griega (junto a su discípulo Platón y el discípulo de este Aristóteles) y sus aportes a la humanidad comenzaban a sonar los primeros nombres y a dar sus primeros frutos. Cuando  Tales,  Anaximandro, Democrito, Arquímedes y otros de su talla resaltaban, Sócrates sentaba cátedra en cuanto a como debía  pensar el ser humano y la trascendencia de sus actos en su contexto social y personal como ente social. El hablaba y se acercaba a la gente.

   Sócrates (470-399 a.C.) nació en Atenas,  la cual era de las ciudades más importantes del mundo antiguo, artistas, pensadores, legisladores y políticos ya resaltaban. Su maestro o quien le dio las primeras enseñanzas sobre física y moral fue Arquelao, decantándose por esta última y en todas sus manifestaciones. No le preocupaba la ciencia, sino el hombre.

   Sócrates era hijo de  un tallista llamado Sofronisco, el cual le enseño el arte de la escultura, y una partera llamada  Fainarate. Se caso con Jantipa de la cual se dice mantenía pésimas relaciones, aunque su fiel discípulo Platón no lo menciona. Tuvo con ella varios hijos.

   Dícese que  ya de muy joven  daba muestras de un gran talento para el razonamiento. Las largas conversaciones destacaban su facilidad de palabra y su suspicaz ironía con que adornaba sus especulaciones y amplios diálogos con todo el que conocía. Sócrates como gran precursor fue un indignado y un inconforme de su tiempo, pues cuestionó en gran medida toda la sociedad ateniense en su conjunto. Así como la actitud de los hombres en su entorno. Le molestaba sobre todo la ignorancia popular y la falsa sabiduría de los políticos y los llamados sabios.

   Era peculiar y singular en toda su magnitud,  locuaz orador, magnifico maestro y agudo interlocutor, y sobre todo, maestro de los  jóvenes, a los cuales les prevenía a través del conocimiento, la lógica y el razonamiento de futuros fracasos. Lo peculiar de este sagaz educador era  que contrastaba su palabra con su imagen, pues era un hombre desaliñado y ridículamente feo. E ahí algo verdaderamente distintivo de su personalidad, pues su palabra traspasaba su lamentable imagen.

   La verdadera belleza esta en nuestros actos y pensamientos, en nuestro interior y lo que esta trasmite. En este sentido fue el genial maestro una preciosidad.

   Se cuenta que en una oportunidad fue preguntado el Oráculo de Delfos, si había alguien en Grecia más sabio que el, afirmando que no. De ahí sus dudas y las vacilaciones en torno a la sabiduría de los políticos, artistas y sabios de su tiempo, pero por sobre todo cuestionaba su propia sabiduría. No escribió libros ni tratados, todas sus enseñanzas y reflexiones eran orales, probablemente para que quedaran grabadas en la mente de los hombres.

   Lo más trascendental en las enseñanzas ya el método socrático era que más que hablar enseñando preguntaba, llevando al interlocutor mediante preguntas y respuestas a la verdadera realidad de sus puntos de vista, que en la mayoría de los casos les llevó a aceptar sus errores e ignorancia. Este método es hoy llamado mayéutica, que aunque poco usado si muy efectivo.

   El gran problema del genial profesor era que ni antes ni ahora la sociedad ha estado ni esta preparada para cuestionarse sus errores e ignorancias. Mostrar la luz por medio de la razón y el conocimiento ha sido siempre motivo de persecuciones, pues los poderes temporales se aprovechan de nuestra ignorancia para manipularnos y  conducirnos a su antojo a la oscuridad y la esclavitud. Se le atribuye la lapidaria frase, símbolo de la auto-evaluación: Solo se, que no se nada. Aquí desde nuestro punto de vista, nos cuestionamos, por que y para que somos masones.

   Fueron por sus palabras y hechos recogidas por su amigo  Jenofonte y su fiel discípulo Platón. En sus diálogos los términos Justicia, Virtud, Bien y Amor toman una dimensión más que personal como forma de alcanzar una vida ejemplar y digna. Influyó preponderántemente en pensadores y fundadores de escuelas filosóficas como de su tiempo Platón, en Antistenes en la escuela cínica, Aristipos y la escuela cirenaica, en las  enseñanzas de Aristóteles entre otros muchos pensadores y precursores filosóficos de su tiempo hasta la actualidad.

   Aristóteles de quien pudiera decirse fue el primer y  verdadero  gran filósofo, discípulo de su discípulo expresó en su obra Metafísica:

   “…Dos cosas hay que atribuirle con justicia a Sócrates, por un lado el argumento inductivo y por otro, la definición general”.

    Fue a nuestro entender, por su sencillo y a la vez profundo mensaje, su apostolado y la trascendencia de su misión un referente obligado a la hora cuestionarnos nuestra existencia, nuestros pensamientos, nuestros actos y manifestaciones como personas en el sentido mas amplio de la palabra. Tanto como ciudadanos, como padres, como trabajadores, como esposos, hermanos (HH:.) e hijos. Hoy en día en este mundo postmoderno, donde la sociedad lejos de avanzar retrocede en el fango de la pérdida de valores y la mediocridad, donde preguntas de cómo y por que, de lo que vemos y oímos nos incitan a darle respuestas  nos llevan a la reflexión socrática. La pobreza, el materialismo y la falta de amor y fe nos deben llevar a cuestionarnos tal cual Sócrates, lo que nos rodea y si hacemos lo correcto. De todas maneras mi querido amigo, mirarse por dentro no cuesta nada.

   Por sus ideas y cuestionamientos, a la edad de 70 años, fue juzgado y condenado a beber cicuta por corromper a la juventud y por ateo. Murió aceptando su papel y sin miedo a la muerte. Todavía hoy a más de 2400 años muchos valoran sus enseñanzas, aunque como yo, pocos la pongan en práctica, motivo ideal para aceptarle. Una vez más es momento para demostrar nuestra indignación por lo que sucede a nuestro alrededor como lo hizo él en su momento.

   Hoy cuando al mirar a nuestro alrededor nos aleja del optimismo, pues la dura realidad es más que gris,  no debemos mirar al otro lado y si levantarnos de nuestra cómoda silla. Primero mirarnos por dentro, hacer examen de conciencia y recordar al gran maestro, a aquel feo personaje mal vestido que solo mostraba el camino, nos guiaba a la puerta entreabierta con humildad y la sencillez, mostrándonos la forma y manera de entrar en ella y que las virtudes son claves para la evolución social y personal del individuo.

   En Sócrates estudiamos a cabalidad   no solo su método y sus enseñanzas dialogadas, las respuestas a preguntas, estudiamos en realidad y en toda su magnitud personal e individual, al Hombre. Aquí recordamos al pedagogo cubano José de la Luz y Caballero cuando expresa:

“…Educar puede cualquiera, enseñar solo quien sea un evangelio vivo”. Sócrates fue uno de estos.

Estas son algunas de las frases que se le atribuyen:



“Habla para que yo te conozca”.

“Los jóvenes de hoy en día son unos tiranos, Contradicen a sus padres, devoran su comida y le faltan el respeto a sus maestros”.

“Desciende a las profundidades de ti mismo. Logra ver tu alma buena. La felicidad la hace uno mismo con la buena conducta”.

“Solo es útil el conocimiento que nos hace mejores”.

“El orgullo divide a los hombres, la humildad los une”.

“La verdadera sabiduría esta en reconocer nuestra propia ignorancia”.



También se le atribuye este sencillo pero interesante dialogo:

Cuando le vino alguien a comentar algo sobre un amigo, este replico primero.

Antes de comentármelo, quisiera que pases lo que yo llamo el triple filtro.

Primero: el de la Verdad. ¿Lo que vas a comentarme es cierto?... me acabo de enterar. O sea que no sabes si es cierto o no.

Segundo el de la Bondad.¿ Lo que vas a comentarme sobre mi amigo es bueno? Todo lo contrario. O sea que lo que vas a contarme no sabes si es cierto y no es bueno. No obstante vamos al otro filtro.

Tercero: el de la utilidad. ¿Me va a ser útil? No mucho.

De modo que no sabes si es cierto, no es bueno y no me será de utilidad.

Para que contármelo.



Que tengas un buen día


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